Cobre San Rafael pone en marcha un programa de controles y análisis medioambientales antes del inicio de la actividad

Cobre San Rafael ha iniciado su programa de caracterización ambiental en el ámbito del Proyecto Touro, que promueve la reactivación de la antigua mina de cobre. Este programa, denominado “Línea Base”, se pone en marcha con el objeto de conocer la situación pre-operacional o estado cero, es decir, determinar científicamente cuáles son los valores ambientales que existen en la zona antes del inicio de la actividad minera.

Para ello se vienen realizando una serie de controles y análisis de las aguas superficiales, subterráneas, calidad del aire en las poblaciones cercanas, acústica y medio natural. En estos trabajos participan las universidades gallegas, empresas de control y consultoría ambiental, así como especialistas de reconocido prestigio que ponen a disposición del Proyecto Touro las mejores metodologías aplicables a cada ámbito de estudio.

Los datos obtenidos en este programa Línea Base, serán la garantía de transparencia ante las preocupaciones de parte de la ciudadanía y grupos de interés, demostrando no solo la compatibilidad del proyecto minero con su entorno sino su potencial para mejorar el control ambiental en un ámbito condicionado por la minería histórica.

Este intenso programa de caracterización ambiental incluye actualmente el muestreo mensual en 14 puntos de la red hidrológica, estando previsto incrementar el alcance de los controles incorporando nuevos puntos. En este apartado se incluye el estudio que Cobre San Rafael está realizando con el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC (Vigo) que analizará la cuenca del Ulla y su desembocadura, estudiando la calidad de las aguas y sus sedimentos.

En paralelo, la compañía dispone ya de una red de muestreo de aguas subterráneas, que se completará en próximas fechas con la instalación de nuevos piezómetros, elementos geotécnicos que arrojan información de relevancia sobre estas aguas. Asimismo, cuenta ya con estudios sobre la calidad del aire y el ruido, realizados por un Organismo de Control Autorizado, que tendrán continuidad a lo largo de toda la vida de la explotación, y cuyos resultados serán compartidos con las administraciones competentes.

Todos estos controles se ponen en marcha ya con el objetivo de tener monitorizados los vectores ambientales en el entorno del proyecto desde mucho antes del inicio de la operación minera. Así, estos datos considerados pre-operacionales podrán servir como valores de referencia. Estos controles se realizan por ahora de forma voluntaria, pero continuarían como parte del seguimiento ambiental cuando la mina esté en operación, adaptándose a los requisitos adicionales que pudiera establecer la administración llegado el momento.

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